Archive for 27 agosto 2015

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Refugiados

Recogemos de la  www.vedruna.org  esta reflexión que nos ofrecen Valérie y Teo sobre la situación.

Vemos desde hace meses las noticias de la TV. y números… mil, dos mil, tres mil setecientos… ayer cincuenta mil, solo en el mes de junio. Cada una de ellas, una persona, toda una vida y una historia. Ciudadanos de Siria, Sudán, Eritrea, Afganistán…Vemos que llegan a las fronteras de Europa con una mochila y una botella ya vacía tras el largo camino.

Vemos que están agotados y cada vez son más numerosos. Detrás de ellos, lo que dejan, nos lo muestra el siguiente reportaje, el penúltimo de las noticias antes del fútbol, mucho después de los números de la bolsa que ellos sí, disminuyen. Cuando éstos bajan, el planeta entero se moviliza mientras que cuando el número de los que huyen de condiciones de vida indigna aumenta, no tanto, o casi nada, o un poco… aunque casi mejor que fuera menos cuando la movilización consiste en elevar nuevos muros, vallas o en  aumentar las sanciones que sobran ya.

Vemos… y nace el silencio. Del silencio brota la oración, para que El que ya está caminando con ellos, les dé fuerzas.

Y también nacen preguntas: ¿qué gesto, pequeño o grande, podríamos tener ante esta realidad, ahora que nuestras fronteras de Europa se pueblan también de hermanos y hermanas que huyen, sólo porque quieren vivir?

Sabemos que “pequeños gestos mantienen vivas grandes opciones” y nosotras, invitadas tantas veces a habitar en las fronteras, ¿cuál podría ser nuestro pequeño gesto?

Valérie et Teo, CCV

 

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PACIENCIA MELGAR

Paciencia Melgar “La vida es para darla, no para guardarla”

La hermana Paciencia Melgar, que tras sobrevivir al ébola hace un año donó suero de su sangre para salvar la vida de Teresa Romero, dice en una entrevista desde Guinea, que ella sigue adelante, ayudando a los demás porque “la vida no es para guardarla, sino para darla”.

Tras permanecer varios meses en España, participando en ensayos clínicos para buscar un tratamiento del ébola, que acabó con la vida hace un año de casi todos sus compañeros del hospital de Liberia donde trabajaba, Paciencia Melgar se incorporó en mayo a la misión de las hermanas de la Inmaculada Concepción en Guinea Ecuatorial, concretamente en Bata.

“Antes de que llegara este aniversario, todo el tiempo para mí ha sido como un sueño, como si nada hubiera pasado; he pensado que todas las personas con las que durante muchos años hemos compartido la lucha juntos, ayudando a los demás y ya no están, estaban de vacaciones”, explica. Pero la hermana ha despertado, reconoce, y eso le produce “una enorme tristeza”.

“Yo hice lo que debía hacer, ayudar a los demás y si eso ha ayudado, estoy muy contenta, sobre todo si pronto hay una vacuna para luchar contra esa enfermedad mortal”.

Paciencia, que no fue repatriada junto a sus compañeros Miguel Pajares y Juliana Bonoha -de origen guineano pero pasaporte español-, superó el ébola en Monrovia y viajó a España para donar su suero, que se utilizó para tratar a la auxiliar de enfermería, la primera contagiada de ébola fuera de África.

Explica que, al final no pudo conocer a Teresa Romero. “No se produjo ese encuentro, tal vez habrá otra ocasión, algún día”. “Desgraciadamente no hemos podido ni hablar, ni nos hemos visto”.

Paciencia, de 47 años, mantiene su vitalidad en primera línea de la solidaridad, pero de forma discreta, trabajando en el ámbito de la enseñanza, la sanidad y la formación, principalmente de mujeres.

“La vida no es tanto para guardarla, como para darla; tenemos que estar siempre disponibles y ayudar a nuestros hermanos, estar atentos para descubrir las necesidades de los demás y no hacer oídos sordos. Si intentamos cada uno hacer lo mismo, el mundo podrá ir cambiando”.

Confiesa que le da miedo el futuro cuando ve a gente que vive con indiferencia los problemas de los demás. “Estamos perdidos, si no ayudamos todos a construirlo”. Además, recuerda que hay otras enfermedades que no hay que olvidar y que provocan muchas muertes fuera de Europa. “Son muertes que podrían evitarse, como las que provoca el hambre y la desnutrición, o la de las madres que mueren en los partos”, dice Paciencia, quien también reclama más medios para abordar la malaria.

Paciencia que desde muy joven “siempre llevó algo dentro” que le impulsaba a  ayudar a los demás, hasta que un día se topó con dos sacerdotes españoles que daban clase en su país, en Guinea, y sintió admiración por cómo habían dejado su vida y todo atrás para ir a África. Poco después, ingresó en las misioneras de la Inmaculada Concepción, y hasta hoy.

GUATEMALA

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Un millón y medio de personas

amenazadas por el hambre

Este verano, la población rural de El Corredor Seco de Guatemala se enfrenta al hambre, tras cuatro años de una devastadora sequía.

Cinco de cada diez niños sufre desnutrición crónica, y las cifras se incrementan de manera alarmante. La mitad de ellos sólo come una vez al día y las reservas de comida se agotan sin esperanza para la recuperación.

300.000 familias esperan nuestra ayuda 

VACACIONES

Acabo de darme cuenta que justo hace un mes puse el último post. Así que voy a despertarme y …

TERNURA

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