Archive for the ‘Haití’ Category

FIESTA DE SANTA JOAQUINA EN HAITÍ

      Con el colorido, el entusiasmo, la sonrisa de los/as niños/as, el personal de la escuela y toda la gente con quienes hacemos camino, hemos tenido una Celebración con motivo de la fiesta de Santa Joaquina. Los/as niños/as fueron los protagonistas de toda la celebración: cantos, baile, lecturas y teatro. La ofrenda representaba todas las actividades que desarrollamos en los diferentes espacios que participamos: salud, escuela, acompañamiento a las mujeres, agua tratada y pastoral parroquial.

“SÈ JOAKINA DE VEDWOUNA JODI A N’AP CHANTE POU OU”

(“Santa Joaquina de Vedruna hoy cantamos para tí”)

Con la música de esta melodía, Joaquina se hace presente en el pueblo de Haití.

La fiesta continuó  compartiendo la comida en un ambiente festivo y familiar.

¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!

Profesores -  Haití PROFESORES  DE  LA  ESCUELA  VEDRUNA  DE  HAITÍ 2014-05-23_1949                                                            NIÑOS  DE  LA  ESCUELA  VEDRUNA

PASO DEL HURACÁN SANDY POR CUBA Y HAITÍ

CUBA Y HAITÍ

Paso del Huracán Sandy

el 24 y 25 de Octubre de 2012

De Cuba poco sabemos pero el lugar del Oriente del país ha quedado prácticamente destruído por el paso del huracán Sandy, la zona donde se ha cerrado recientemente la comunidad Vedruna de Palma Soriano. Nos han llegado noticias desastrosas, al menos 11 muertos. Caos por doquier y con el agravante de que las ayudas no llegan al lugar.



 

De Haití tenemos el informe del JRS (Servicio jesuíta al refugiado) que nos relata lo siguiente:

Bien se sabe que Haití es un país muy vulnerable al nivel medioambiental y, cada año, de mayo a noviembre está afectado por diferentes huracanes en el contexto de la temporada ciclónica.

A casi un mes del paso de la tormenta Isaac, una vez más Haití acaba de ser sacudido por el huracán Sandy del 24 al 25 de octubre. A diferencia de la fuerte campaña de prevención de riesgos y desastres que tuvo lugar una semana antes de la llegada de Isaac al país principalmente a través de los medios de comunicación privados y públicos e incluso de las líneas telefónicas, no hubo tal preparación en el caso de la llegada de Sandy. La población no fue suficientemente sensibilizada, las medidas preventivas tomadas por las autoridades fueron escasas y, por lo tanto, se incrementó la vulnerabilidad de la población frente a los impactos del huracán.

El huracán Sandy ha afectado considerablemente todo el país, causando muchos daños, pérdidas y estragos; prácticamente todos los departamentos y zonas del país fueron víctimas del fenómeno. Sin embargo, los tres departamentos del sur, sureste Grande-Anse y parte del oeste y noroeste, son las principales víctimas.

El día 25 la lluvia fue tan intensa y prolongada que el Ministro de educación del país ordenó el cierre de las clases hasta nueva orden. Hay que entender también que dicha medida se debe a que muchas de las escuelas han servido de albergue para alojar a los desplazados. Aunque no se cerró el aeropuerto internacional, sin embargo varios vuelos fueron cancelados por razones de seguridad. Se efectuaron sólo los vuelos interurbanos. Los responsables del Centro Meteorológico Nacional notificaron que el huracán Sandy dejó Haití el jueves 25 de octubre para dirigirse a Bahamas y el estado de Florida de los Estados Unidos; sin embargo, se mantenía la alerta roja en todo el país ya que Sandy trajo y dejó muchas nubes que causaron muchas lluvias.

Hasta el viernes 26, las fuertes lluvias siguieron con intensidad en casi todo el país y afectaron gran parte del país. El Gobierno haitiano ordenó el cierre de las oficinas de la administración pública e invitó a los haitianos a la solidaridad entre ellos y a la prudencia para hacer frente a la difícil situación que dejó el huracán.

Como consecuencia de los vientos violentos y de la intensidad de las lluvias, hubo inundaciones en muchas partes del país y el mar fue muy agitado. Casi todos los ríos crecieron cortando puentes, vías de comunicación y otras infraestructuras.

La carretera internacional que une Puerto Príncipe y Santo Domingo se interrumpió por la destrucción del puente Bonet y, por ende, no hay comunicación con República Dominicana vía terrestre. Además, varias comunidades de la misma zona se quedaron aisladas del resto del país, a causa de las inundaciones.

De igual modo, al nivel de la carretera número uno que une la capital del norte y noreste del país un puente se cortó en Arcahaie (al oeste). Muchas casas se destruyeron o quedaron muy dañadas, al igual que muchas infraestructuras del país. Las autoridades locales y departamentales pidieron al Gobierno central su apoyo para ayudar a la población damnificada y desplazada que vive actualmente en albergues.

El huracán Sandy provocó muchos daños, de los que aún no se ha podido hacer un balance exhaustivo. El Ministerio del Interior a través de la Protección Civil del Ministerio del Interior subraya que no tiene acceso a todos los departamentos y, por lo tanto, se limitó a dar un balance parcial. Hasta ahora se identifica a 44 personas muertas, 19 heridas y 12 desaparecidas, pero se supone que la cifra real podría ser mayor. Se espera que la epidemia del cólera, que cada vez más se confirma que es de origen nepalés y fue traído a Haití por los cascos azules de las Naciones Unidas, se intensifique porque las fuentes de agua fueron destruidas, llevadas y ensuciadas por las inundaciones. Por tanto, además de más de 6 mil muertos que ya mató el cólera, se puede complicar más la situación ya que mucha gente del campo va a consumir agua del río y los que se van a infectar no tienen acceso a centros de salud cercanos.

Perspectiva hacia el futuro

Ahora lo que nos urge hacer es trabajar para sensibilizar a la población desplazada, informarla sobre la prevención del cólera y también incidir sobre las autoridades para exigir que se realicen actividades de saneamiento en los campamentos para evitar la propagación de la epidemia.

Es verdad que ha habido varios intentos de sacar a la población de los campamentos; pero, tal como se ha observado, las acciones del Gobierno haitiano y de las ONGs están lejos de dar soluciones definitivas al problema del cierre de todos los campos y al de la vivienda en general. Todo parece indicar que dicho cierre total de los campamentos no será para mañana. Si los huracanes continúan en el próximo de mes de noviembre, corremos el riesgo de que se incremente el número de desplazados, debido a la gran vulnerabilidad del país y principalmente de los campamentos.

En fin, podemos decir que, después del paso de Sandy por el país, hubo deslizamientos de terrenos, pérdidas de animales, de cosechas agrícolas y de cientos de hectáreas de tierras fértiles que se fueron al mar. Muchos haitianos del interior del país se van descapitalizando y eso les va a llevar aún más al éxodo rural o a optar por la migración como alternativa.

Hay que destacar que tan sólo un mes después del paso de Isaac, se ha dado una reducción de los productos agrícolas; lo que aumentó la dependencia alimentaria del  país con respecto al exterior. De hecho, el elevado costo de la vida, principalmente de los productos de primera necesidad, ha ocasionado huelgas y protestas sociales a través de todo el país. Por consiguiente, se puede esperar, para el fin del año, días difíciles marcados por el hambre, el alza de los precios, la inflación, además de la intensificación de la migración, huelgas, protestas y conflictos políticos que son el pan de cada día en el país.

 AQUÍ TENEMOS UNA NUEVA LLAMADA A LA SOLIDARIDAD

MANOS UNIDAS EN HAITÍ

MANOS  UNIDAS  EN  HAITÍ


Dos años después del terremoto se avanza, a cámara lenta, pero se avanza

             

 Al llegar el segundo aniversario del terrible terremoto que sacudió Haití recién comenzado el año 2010, los medios de  comunicación vuelven de nuevo sus ojos hacia el pequeño país caribeño. La imagen que se nos está ofreciendo de Haití no es muy diferente de aquella que conocimos en aquellos fatídicos días: pobreza, inestabilidad política y un terremoto; un cóctel de difícil solución.

      La inestabilidad política, agravada por las consecuencias del terremoto, causó y sigue creando una permanente situación de inestabilidad que impide en gran medida avances en el desarrollo del país. En ese sentido no hay más que fijarse en la MINUSTAH, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, establecida por la ONU el 1 de junio de 2004 y que, casi ocho años después, allí sigue. Ni siquiera la llegada al poder en mayo de 2011 de Michel Martelly, que tantas expectativas generó, parece, por el momento, haber cambiado las cosas. Y mientras, los haitianos se preguntan dónde están los más de 4.000 millones de dólares, que nadie ha visto, prometidos por los países para superar el terremoto…

En Manos Unidas somos conscientes de que la actual configuración económica, social, cultural y de desarrollo de Haití es claramente fruto de la dura historia que ha vivido: víctima desde su “descubrimiento” del expolio de recursos, la corrupción y las injerencias externas. Pero también sabemos que en Haití no todo es pobreza y desolación.

La historia de Gastón es una de esas miles de historias de superación de las que muchos medios no parecen querer hacerse eco. Gastón es la imagen de la esperanza.

               En medio del caos, de la pobreza, del sufrimiento, llama poderosamente la atención la capacidad de esperanza de la que hace gala el pueblo haitiano.

Gastón era un joven camionero que perdió las dos piernas y a su familia en el terremoto. El pasado 13 de octubre salió por fin del centro en el que le han atendido y ayudado, bajo la supervisión de la misionera Isa Sola. Primero fueron las heridas, posteriormente las prótesis y las muletas y por último un largo camino de rehabilitación y fisioterapia.

El 13 de octubre de 2011 Gastón caminaba ya hacia una vida nueva, la vida por la que luchan cada día, miles y miles de haitianos.

                                                            
Superadas las diferentes fases de la emergencia
 en la que Manos Unidas colaboró en todo lo que le solicitaron, se siguen apoyando otros proyectos en el ámbito de la reconstrucción y el desarrollo, sin olvidar que la mayoría de la población enfrenta desde hace tiempo un grave problema de inseguridad alimentaria crónica. De hecho, antes del terremoto la mitad de la población no tenía acceso a la ración mínima alimenticia establecida por la FAO.

En este contexto, Manos Unidas pretende ser un apoyo al trabajo de la red internacional de ONGD católicas CIDSE (de la que es miembro) reforzando el trabajo del grupo creado en su momento para apoyar y acompañar el esfuerzo de nuestros socios locales. Éstos en los dos últimos años se han visto obligados a responder no sólo a lo que era su trabajo habitual antes del terremoto, sino a otras muchas necesidades de muy diversa índole surgidas a su alrededor, con grandes limitaciones de medios humanos, materiales y estructurales.

WEB de Fundación VIC

Estos días hemos tenido noticias de Haití.

Sabemos que van avanzando mucho en la reconstrucción.

Entre los enlaces de la derecha (blogroll)

está la página

http://www.fundacionvic.org


Si entras  en ella y luego pinchas sobre  ayuda a Haití 2010

podrás ver una interesante presentación

de todo lo que se está haciendo.

NOS LLEGAN NOTICIAS DE HAITÍ

María Leal en Haití

María Leal, una vallisoletana entregada a Haití

Llegué hace nueve meses a Haití para responder a la llamada internacional de ayuda, tras el terremoto del 12 enero del año pasado, especialmente en el campo sanitario, ya que soy médico. Desde mi congregación, Carmelitas de la Caridad – Vedruna, se nos envió a dos de nosotras para colaborar con otras religiosas.
Tras una primera atención de semi-urgencia en Puerto Príncipe, tres de nosotras fuimos enviadas a la montaña, donde la población también había sufrido las consecuencias del terremoto, físicas y psíquicas. Al llegar a estas hermosas montañas de Belle-Fontaine, un lugar situado al sur de la capital, comenzamos a vivir en la pequeña localidad de Ducrabon, frente al pico más alto de Haití (que significa, en lengua indígena, tierra montañosa).
Nos quedamos fascinadas de la forma de ser de la gente. La enorme dificultad para llegar por carretera y comunicarse por otros medios hace que este pueblo conserve la sencillez más genuina del ser humano, sean niños, adultos o ancianos.
Es un pueblo de raza negra, sin diferencia de tribus, muy fuerte física y psíquicamente. Descendiente no solo de esclavos africanos de los franceses, sino también de aquellos que se escaparon y sobrevivieron en la montaña desde el siglo XVI. Si en otro tiempo pudieron vivir de la caza y del agua de las montañas, ahora es la agricultura su medio fundamental de vida. Viven con una economía familiar de subsistencia, siempre sometida a las inclemencias de los ciclones caribeños, que pueden acabar en unos minutos con sus cosechas de alubias negras y rojas, de maíz y de guandules, un tipo de lentejas verdes.
Sin atención sanitaria
Lo que empezó como una respuesta a una urgencia humana y sanitaria, se convirtió en un planteamiento de misión. Una vez que los signos y síntomas producidos por el terremoto pasaron, continué constatando que este pueblo no tiene acceso alguno a la atención sanitaria, ya que el centro sanitario más cercano está a 12 horas a pie. Y esto, atravesando montañas y ríos, bajo la lluvia, el sol o en la penumbra de la noche. Los médicos del país no quieren vivir aquí por las condiciones de vida que esto implica: incomunicación (teléfono, Internet), dificultad para el abastecimiento del hogar, la falta de actividades de ocio y una escuela muy pobre.
Desde entonces nuestro trabajo se desarrolla en Ducrabon, en colaboración con otras dos comunidades religiosas haitianas, una masculina y otra femenina. La femenina llevaba tan sólo dos meses en el pueblo, la masculina lleva una labor de 12 años en el desarrollo, la agricultura y la educación de este pueblo tan atrasado, junto a la atención de tantas necesidades que se presentan cada día.
Nos hemos organizado de tal manera que empezamos un consultorio general donde no había nada. Yo comencé como médico, en equipo con los agentes de salud de la zona y religiosos. La formación fue fundamental desde el primer día y lo continúa siendo, tanto para nuestra organización como para el conocimiento del cuerpo, de sus enfermedades y de las técnicas básicas del cuidado. Aunque tengamos poco espacio y nuestros medios sean muy precarios hasta puntos inimaginables, nuestro ánimo y la voluntad de avanzar se mantienen y nos llevan, incluso, a realizar ciertas intervenciones quirúrgicas.
Pretendemos continuar una labor comunitaria de salud, donde los propios haitianos sean los protagonistas de su mejoría. Por eso, colaboramos también con la matrona. Aunque los partos se sigan haciendo en sus casas, la matrona, una mujer mayor del pueblo, a la que llaman cuando una parturienta va a dar a luz, nos deriva los casos complicados o de alto riesgo.
Desde el principio, recibimos ayuda con medicamentos de la Conferencia de Religiosos del mundo entero y ahora esta ayuda continúa desde alguna ONG como Acoger y Compartir y otras donaciones, como por parte de la Fundación VIC (gestionada por las Carmelitas de la Caridad – Vedruna).
A medida que avanza el tiempo, corroboramos lo que veíamos desde el principio: La estructura del hospital se queda pequeña para nuestras actividades y para las necesidades de la zona. Por eso, el proyecto de construcción de un hospital sencillo para esta zona de Belle-Fontaine se toma cada vez con mayor urgencia, aunque nos encontramos con múltiples dificultades, desde el diseño de los planos, hasta la financiación, pasando por el ajuste del presupuesto en este país donde, paradójicamente, construir resulta extremadamente caro. La ayuda de la que hablábamos antes nos llega para el funcionamiento diario y mantenimiento, pero no para una construcción.
Queremos decir que, aunque vivamos cada día condiciones precarias y otras mil dificultades, nuestra existencia tiene pleno sentido porque arriesgamos nuestra vida por el bien y la dignidad de este pueblo tan olvidado del mundo, incluso del resto de su propio país. Y porque recibimos de ellos la alegría de vivir, el tesón en la lucha por sobrevivir cada día, la solidaridad de unos con otros en esta lucha, el sentirse parte de la naturaleza, el valorar la esencia de la vida, el sentido de hermandad, de igualdad, de pueblo, la sencillez y naturalidad en las relaciones.
¿Qué más se puede pedir?

 

Tras un año de presencia en estas montañas, nuestra mirada ya tiene una cierta perspectiva. La catástrofe del terremoto y sus consecuencias pasaron, pero la necesidad de seguir en este pueblo permanece por varias razones:

  • El cólera, cuyo primer brote ya pasó, puede volver a aparecer cuando las lluvias arrastren la suciedad de un sitio a otro. La falta de asistencia sanitaria en toda esta región agradece nuestra presencia.
  • La pobreza y los malos medios de comunicación y de transporte, que les aísla de los beneficios de la civilización de la ciudad.
  • Los ciclones frecuentes y posibles nuevos terremotos.
  • La educación tan deficiente, en la que los profesores que se arriesgan a venir dejan a veces también bastante que desear.
  • La situación política inestable, que bloquea, por períodos, la actividad comercial, educativa y el tráfico, en la capital y en otras ciudades.

En todo esto podemos contribuir de una forma o de otra. En este pueblo que lucha cada día por la supervivencia con una fuerza impresionante, seguimos llevando una vida muy cerca de la gente, desde la casa donde vivimos, hasta en el trabajo (hospital y escuela), pasando por la calle. Cada día aprendemos de su espíritu de superación, de su ánimo, de su capacidad de dar un paso más, cantando a veces, en pleno cansancio, de su fe, que cree en la Providencia cada día, que ve a Dios en todas las personas y las cosas.

Estamos  acompañando de forma efectiva su proceso de desarrollo, un desarrollo que, hasta ahora, les parecía imposible. Junto con los hermanos, que llevan 12 años aquí valientemente, dando un buen empuje a la educación, la formación sobre agricultura, albañilería, y todo lo que favorezca este deseado desarrollo, y también junto con otras hermanas, que desde hace un año están aquí, atendiendo a las necesidades de la gente.

En los 3 meses de octubre a diciembre de 2010, Eva López, una hermana Vedruna joven, fue enviada a ayudarnos como enfermera. Su presencia dio un color y un apoyo a todos muy fuerte, a pesar de la limitación de la lengua.

Este año, desde enero, es Alegría Arias, otra hermana, quien comparte su vida con nosotros. Su compromiso en Perú hace que pueda ayudarnos sólo por un año. Pero es justo el tiempo que tendrá que pasar hasta la evaluación sobre nuestra presencia en Belle Fontaine, a finales del 2011, para ver si seguimos aquí o no y, en caso afirmativo, de qué manera.

Desde febrero de este año estamos construyendo el hospital que los hermanos  querían desde hace mucho tiempo para esta población. Nos está ayudando para ello Rafael Alonso, un ingeniero de puentes y caminos que  pasa su año sabático aquí, como voluntario, para construirlo. Esto es posible también gracias a las ayudas económicas de mucha gente de España. Las dificultades son múltiples, pero a Rafael le anima ver que el pueblo y sus trabajadores colaboran muy bien, con mucha ilusión y a un ritmo de fuerza humana admirable.

Otros proyectos que dependen de nosotras y que se van realizando con la ayuda de VIC y otros donativos son:

  • La reconstrucción de la panadería, que dará no sólo trabajo a la gente, sino también una fuente de alimentación.
  • El arreglo de la canalización de agua y construcción de cisternas a su paso (junto con la ONG Acoger y Compartir), que favorecerá la higiene de las familias y reducirá el esfuerzo de tantas niñas y mujeres, fundamentalmente, yendo a buscar agua para toda la casa.
  • La ampliación y mejoría de la tienda del pueblo, que es la única de toda la comarca de Belle Fontaine. Será el núcleo de una cooperativa que tendrá repercusión en un buen radio alrededor. Favorecerá el trabajo y el nivel de vida del grupo de jóvenes que lo llevan, de sus familias y de su  alimentación.

Hay también otros proyectos que se están haciendo  y que dependen de otros organismos:

  • La construcción de letrinas en muchos patios particulares, como modelo para todas las familias. Es Cáritas quien lo hace, enviando de vez en cuando a su ingeniero al lugar.
  • La construcción de casas con materiales locales (piedra, arena, arcilla, cal) para 200 familias. Es Misereor quien lo realiza con arquitectos y albañiles bien formados, con tal de que la mano de obra sea local para que todas estas familias sean formadas y repercuta en el futuro.

Todo esto es una forma efectiva de impulsar el desarrollo integral de las personas y la comunidad.

Sentimos la profunda alegría de vivir con este pueblo, de participar de los azotes que reciben (que los medios de comunicación bien difunden), superarlos con ellos cada día, desde esa fe tan profunda y sencilla y avanzar con esperanza hacia adelante.

María Leal, 15 marzo 2011

Mucha gente todavía está viviendo en tiendas como estas

DOCUMENTAL SOBRE HAITÍ

 

 

El pasado jueves, 10 de marzo, en los cines Saide Carlos III de Pamplona,

pudimos ver este documental y escuchar a su director, Miguel Ángel Tobías.

 

El documental “SUEÑOS  DE  HAITÍ” recoge cinco voces esperanzadas ante el futuro del país: las voces de Camile, arquitecto, Chantale, una joven estudiante de enfermería, Jackson, soldador profesional, Romel, albañil y sor Natali, Hija de la Caridad, que lleva muchos años en Haití.

Los desvelos profesionales de Miguel Ángel Tobías, director, productor de cine y televisión, le  han llevado esta vez hasta Haití, hasta cinco testimonios acerca del país y de su futuro. Habló con ellos después de que sobrevivieran al terremoto que en enero de 2010 sesgó la vida de decenas de miles de personas.

“Yo estaba en casa viendo el telediario cuando apareció una noticia: la historia de una chica semienterrada entre los escombros, que cuando estaba a punto de ser rescatada, tiene que ser abandonada por el equipo de rescate, que comienza a ser tiroteado, ellos se van y ella se queda allí a su suerte, (luego supimos que murió). Este hecho, dentro de la magnitud de la tragedia,  fue la gota que colmó el vaso, fue lo que hizo que me dijera a mí mismo: tengo que ir allí y contar lo que está pasando”.”Estuvimos viviendo con los protagonistas algo más de diez días y supuso una experiencia límite, grabamos con más de 30 grados de temperatura, casi sin agua y con una gran presión emocional, estábamos todo el día con gente que había perdido familiares que todavía estaban bajo los escombros. Fue todo un reto límite: el más difícil de mi carrera como director y periodista, pero, sin duda, ha valido la pena”.

“En “SUEÑOS  DE  HAITÍ” hemos dado voz a los haitianos y lo que me he encontrado es un pueblo con una humanidad tremenda que desde que cesó el temblor no ha hecho otra cosa que luchar por seguir adelante y reconstruir su país. Nuestro documental muestra el lado positivo y esperanzador de la tragedia”.


Sueños de Haití deja claro lo tremendamente poderoso

que es tener fe en los sueños.

Refleja el sueño común de todos sus protagonistas

de poder algun día reconstruir su país.


RECORDANDO A HAITÍ

Estos días estamos recordando el terremoto de Haití. En todos los medios se nos dice que la situación después de un año es de caos, que las cosas están casi igual que cuando ocurrió. Nos estremece pensar que en un mundo tan avanzado y con tantos medios, nadie sea capaz de poner remedio a esta situación.

Al enterarnos de la catástrofe, el mundo entero quedo conmocionado y la respuesta de  todos fue rápida y muy solidaria. Recordad cómo nosotros, nuestro Colegio, respondimos a la campaña que  los alumnos y alumnas de 6º nos propusieron. Y en pocos días enviamos a nuestras hermanas Vedruna de Haití 3.000 euros.

Hoy, no les queremos olvidar

Amnistía Internacional nos dice: Un año después del terrible terremoto que sacudió Haití, más de un millón de personas continúan viviendo en campamentos provisionales, una trampa para las mujeres y niñas haitianas que viven en ellos. La violencia sexual es una amenaza que está presente en todos los rincones de los campamentos. Las mujeres y niñas pueden ser violadas o abusadas por el simple hecho de salir a pasear, ir a las letrinas o a recoger agua.

Mientras tanto, los mecanismos de protección se reducen a comisarias de policía destruidas, que ahora son sustituidas por una mesa cubierta de polvo en la calle, situada frente a las dependencias policiales y a la vista de los transeúntes. Muchas tienen miedo de presentar denuncias ante la policía, otras piensan que eso no va a servir absolutamente de nada. Mientras tanto, los agresores se mueven libremente y actúan con total impunidad.

Un año después del terremoto, el gobierno español, la comunidad internacional y el nuevo gobierno de Haití deben asegurar que la protección de las mujeres y las niñas sea una prioridad en los esfuerzos de reconstrucción. Tu firma es un importante paso para que puedan recuperar su dignidad.